Hoy no entraba entre mis planes bajar a tocar por la mañana pero salgo con la bici a dar una vuelta con Boogie y me encuentro con una calle San Ramón repleta de hinchas del Athletic de Bilbao que me hacen replantear la jornada. Vuelvo a toda prisa a casa, me quito la ropa deportiva y me pongo algo decente con lo que tocar (siempre bajo mi mal criterio estilístico), cojo los cacharros y vuelvo a la San Ramón. Monto y cuando empiezo a tocar me doy cuenta de que ya es tarde ya que no queda un solo vasco por la calle pese a ser las 12,15h. Las primeras monedas caen de mano de mi tía Rosi con la que bromeo sobre como han huido de mi los hinchas del norte. Me tiro un rato improvisando y me invento sobre la marcha una canción que habla de la delicada situación que vivimos músicos y bares especialmente en el pueblo. Si nos cierran los bares, ¿los músicos de que vamos a comer? Veo pasar algunos rockers y como es habitual todos hacen como si no me vieran. Hoy estoy algo mas abajo de mi sitio habitual, frente al museo del pueblo, donde han colocado unas carpas fuera y exponen algunos cuadros. Por lo que parece en la plaza de la iglesia, que esta a dos minutos de donde me hallo, alguna pareja de inconscientes están condenando su vida al matrimonio ya que desfilan ante mi un buen numero de gentes vestidas de etiqueta. Al rato de estar tocando me doy cuenta de que me he dejado dos cosas vitales. Me entra sed pero no llevo agua y, lo que aun es peor, empieza a fallar el amplificador y no llevo pilas de repuesto. Pasan algunos conocidos como Lola, Marc, Josep o Mónica, la madre de la amiga de mi hermano que al acercarse hace que Boogie se vuelva loco. Siempre saluda efusivamente a quien conoce pero hoy ademas huele la comida y el pienso que lleva Mónica en sus bolsas y eso lo acaba de excitar y me arrastra con la silla. Pasa también un chico con el que una vez cruce algunas palabras. Es un guitarrista flamenco y hablamos sobre la afinación abierta que uso. Intenta tocarse algo con mi guitarra pero le es imposible debido a dicha afinación. Acabo a las 14.15h dispuesto a gastarme parte de los 22,90€ que hay en el bote en ir a comer.

Comienzo la actuación de la tarde cuando dan las 18h algo mas arriba de donde he estado por la mañana, en mi sitio habitual en la San Ramón. Durante la tarde, como suele ser habitual, los niños son los grandes protagonistas. Una niña que apenas a empezado a andar se me queda mirando fijamente con unos enormes ojos azules que, aunque suene tópico, harán estragos dentro de unos cuantos años. De la mano de otro niño llega un regalo para mi ego y mi realización personal difícilmente igualable. El niño aparece justo cuando estoy limpiando un poco la armónica y le pregunta a su madre que que estoy haciendo. La madre (un ole por ella) le dice que me lo pregunte a mi. El niño se queda algo extrañado por mi explicación y la madre le dice "es que como la tuya es de plástico no se atasca" cosa que no es verdad pero que para el caso es totalmente irrelevante. Bromeo con el niño sobre que su armónica es mejor que la mía. El chaval se fija mucho en el bombo y no deja de hacerle preguntas a sus padres. No se que edad tiene pero aun no domina del todo el lenguaje así que es bastante pequeño. Hay un lenguaje que por lo que me dicen sus padres si que domina bien. Me dicen que en casa se pone a soplar la armónica y a darle con el pie a una pandereta tratando de imitarme. Creo que lo que me hizo sentir ese chaval no lo conseguiría una sala llena de adultos. No sabría ni como expresarlo. Ojala siga viva en él esa afición por mucho tiempo, seguro que me superaría enseguida y sería todo un honor haber inspirado al futuro hombre orquesta de Cerdanyola. Quien sabe que pasara, la vida da muchas vueltas pero yo ya sonrío solo con imaginarlo. Me tomo la actuación con mucha calma e incluso hago un par de descansos. Pasa la mujer argentina y como siempre saluda a Boogie e intercambiamos algunas palabras. Pasa Josep y hacia el final vuelve a pasar y se para un rato a hablar. Acabo a las 21.15h cansado pero feliz por los acontecimientos. Mientras recojo aparece mi santa madre y Michel y hago parte del camino de vuelta con ellos y con los 24,76€ que he recogido del bote.
¡¡¡Nos vemos en las esquinas!!!
Fotos del BLUES SUCIO CONTRA EL HAMBRE 4 cortesía de la revista musical EL HUEVO GORDO.
Seguramente Diego Clemente ( el fotógrafo...digo ;))
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